A todos nos toca pasar por momentos en los que los planes no se cumplen y el camino se vuelve confuso. Pero la fe nos invita a ver esa confusión no como ausencia de dirección, sino como parte de un propósito mayor que, por ahora, no comprendemos.
La confusión también puede ser parte del camino de Dios
Aunque no lo veamos con claridad, si estamos rindiendo nuestras vidas a Dios, podemos confiar en que Él está obrando en medio de la incertidumbre para nuestro bien (Romanos 8:28).
Ejemplos bíblicos de confusión y fidelidad
Incluso quienes recibieron promesas directas de Dios vivieron largos períodos de confusión, dolor y aparente contradicción:
- Abraham: fue probado con el mandato de sacrificar a su hijo prometido.
- José: traicionado por sus hermanos, terminó como esclavo y preso antes de ser exaltado.
- Job: perdió todo sin haber hecho nada malo.
- David: ungido como rey, tuvo que huir por años de quien ocupaba el trono.
- Daniel: arrancado de su hogar, llevado al exilio siendo joven.
- María: madre del Mesías, lo vio morir injustamente en la cruz.
A pesar de estas pruebas, todos fueron finalmente vindicados y usados poderosamente por Dios. Aunque sus caminos fueron distintos a lo esperado, la fidelidad de Dios nunca falló.
Dios sigue siendo autor de la historia
En sus vidas —como también en la nuestra— Dios escribió una historia más grande de lo que podían imaginar. Y aunque nosotros aún no podamos ver todo el panorama, llegará el día en que entenderemos el porqué de cada capítulo (1 Corintios 13:12).
¿Qué hacer mientras tanto?
- Recordar que nuestra visión es limitada
- Permanecer en obediencia a pesar de la confusión
- Confiar en que Dios sabe lo que hace
- Volver a los ejemplos de fe que nos anteceden (Hebreos 12:1)
Como dijo John Henry Newman:
“Dios sabe lo que está haciendo.”
Y como escribió el profeta Habacuc:
Aunque no florezca la higuera,
ni haya uvas en las vides…
me alegraré en el Señor,
me gozaré en el Dios de mi salvación.
(Habacuc 3:17–19)
